Cómo el Banco Urquijo, la CIA y la Fundación Ford desmontaron el Franquismo

Es obvio que el franquismo se mutó sin grandes problemas en conservadurismo español (y muchas otras cosas, incluyendo extrema izquierda y separatismo catalán) entre 1975 y 1982, porque la gente del régimen sabía que Europa en 1975 no era lugar seguro para un régimen semi-, pseudo- o post-fascista.

Lo que no está tan claro es el efecto que las presiones externas tuvieron para acelerar este proceso. Sobre todo, para convencer a la gente que tenía más dudas, y más apego al Generalísimo, de que había llegado el momento de pasar página. e incluso de quemar el libro.

“Nuestro hombre en la CIA: Guerra Fría, antifranquismo y federalismo” (2020), de Iván Vélez, es una valiosa contribución al conocimiento de estas presiones y su efecto sobre las capas medias y altas del régimen.

Al final, no hablamos de una conspiración difícil de probar, ya que fue conducida, prácticamente al completo, con luz y taquígrafos. El régimen estadounidense sabía que Franco moriría un día, no muy lejano, y quería tener a gente preparada para tomar el relevo, en lugar de dejar un vacío listo para que lo llenaran sus enemigos, los comunistas de Moscú.

No es de extrañar que la Fundación Ford, una de una miríada de ONGs estadounidenses bajo el control de ex funcionarios y políticos que hacen trabajitos para el estado, fuera la punta de lanza en este caso; la Fundación Ford estuvo metida en todos los fregados de la Guerra Fría, incluyendo enviar a prometedores escritores británicos como Tom Stoppard, con todos los gastos pagados, a pasar temporadas en Berlín Oeste. Personalmente, a mí me llama más la atención que el Banco Urquijo fuera elegido como contraparte local en España:

Dentro de la estrategia cultural norteamericana jugó un papel crucial la Fundación Ford, que mantuvo una estrecha relación con el Banco Urquijo, verdadera plataforma del liberalismo económico que se abrió paso durante el franquismo, especialmente a partir de 1959, después de la aprobación del Plan Nacional de Estabilización Económica. Un plan que franqueó las puertas del poder a los tecnócratas católicos adscritos al Opus Dei, encarnados en figuras como Laureano López Rodó o Rafael Calvo Serer, autor en 1958 de La fuerza creadora de la libertad. Los hechos que vamos a narrar tuvieron lugar alrededor del cierre del período comúnmente denominado «autárquico», tiempo que finalizó con la aprobación, el 21 de julio de 1959, del plan mentado, que sirvió para atraer inversiones extranjeras en un contexto en el que la homologación económica e internacional de España vino refrendada por la entrada en el Fondo Monetario Internacional, la Organización Europea para la Cooperación Económica y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento. Si todo esto ocurría en el ámbito oficial, dentro del mundo empresarial privado, refractario al intervencionismo estatal, se produjeron también importantes novedades.

Lógico, porque la función social de los empresarios es ganar dinero (empleando a la gente), así que tienen a desarrollar un oído finísimo para detectar por dónde van los tiros, y qué quieren los políticos.

Para acometer la reconstrucción de la Sociedad de Estudios y Publicaciones (SEP), protagonista de este capítulo, hemos de regresar a la inmediata posguerra. En ella creció la figura de Juan Lladó y Sánchez-Blanco8, banquero liberal y católico fundador de la revista Cruz y raya. Revista de afirmación y negación, dirigida por José Bergamín, con Eugenio Imaz como secretario9. Lladó participó en la redacción de la Constitución de 1931, lo que no impidió que una vez reinsertado en la España franquista, después de permanecer encarcelado durante poco más de un año por el delito de auxilio a la rebelión fundara, en 1942, bajo los auspicios del Banco Urquijo, la revista Moneda y Crédito. Por su parte, el Banco Urquijo se había renovado en 1944 tras el acuerdo entre los marqueses de Aledo y Urquijo y Andrés Moreno, hombre del Banco Hispano Americano…

Esto es muy interesante porque, la verdad, en Internet no hay mucha información sobre Banco Urquijo, durante tantos años pieza clave en la economía española, más allá del curioso caso del asesinato del dueño del banco, Marqués de Urquijo, y su señora esposa por parte de su propio yerno, un caso que obsesionaba a los periódicos y televisión de mi infancia y adolescencia.

…Sustentada en la nueva estructura, en 1947 se fundó la Sociedad de Estudios y Publicaciones, sociedad anónima con sede en la Casa de las Siete Chimeneas, edificio que sería restaurado en 1958 por el arquitecto Fernando Chueca Goitia. La idea fue madurando en discretas reuniones celebradas en el domicilio de Zubiri. Ha de recordarse que Xavier Zubiri Apalategui había sido separado de su cátedra durante la II República a instancias del ministro de Instrucción Pública, el comunista Jesús Hernández Tomás, que organizó una comisión a tal efecto en la que estaba encuadrado José Gaos. Terminada la Guerra Civil, Gaos sufrió en sus carnes la depuración franquista. Por lo que respecta a Zubiri, secularizado y casado con Carmen Castro, hija de Américo Castro, su adhesión al bando franquista quedó sellada por medio de una carta fechada en París en enero de 1937. Terminada la guerra, regresó a España en el verano de 1939 para retomar la docencia en Barcelona en 1942, antes de establecerse de nuevo en Madrid. La fundación de la editorial, que remuneraba generosamente a sus autores, promovió estudios históricos y musicales, pero también la publicación, en 1948, del libro del historiador y ex miembro de la CEDA, Jesús Pabón, Zarismo y bolchevismo, obra que sintonizaba con el ambiente de la época. Un año más tarde, al otro lado del Atlántico se dieron una serie de movimientos que acabaron confluyendo con la iniciativa del Banco Urquijo. En julio de 1949, el Aspen Institute de Colorado convocó, con un presupuesto de 250.000 dólares, unos encuentros en los que se conmemoraba el bicentenario del nacimiento de Goethe. Al cónclave asistió José Ortega y Gasset10. Fue allí donde entró en contacto con el puertorriqueño Jaime Benítez Rexach, doctorado en Chicago con la obra del filósofo madrileño como referente y rector, desde 1942, de la Universidad de Río Piedras, que contó con el apoyo económico de la Fundación Rockefeller. Al conocer las posibilidades que la financiación americana ofrecía, Ortega acarició la idea de constituir un Instituto de Humanidades en Alemania Occidental similar al fundado en Madrid en 1948 junto a Marías tras su regreso a España

Julián Marías (padre del novelista Javier) era un intelectual orgánico, con muchas de las cualidades de los empresarios con buen oído.

A los personajes ya aludidos hemos de sumar la figura del poeta malagueño José Antonio Muñoz Rojas, que había ingresado en el Banco Urquijo en 1952…

España, el país donde los poetas sueñan con meterse en un banco.

…cuyo quehacer fue esencial para el desarrollo de los nuevos seminarios arropados por la Fundación Ford. Tan importante como delicada colaboración precisaba de un mutuo control. Ello propició que en agosto de 1960 John McCloy, presidente del Banco Mundial entre 1947 y 1949, miembro del consejo de administración del Chase Manhattan Bank —propiedad de la familia Rockefeller— en 1953 y de la Fundación Ford desde 195817, visitara España para supervisar el proyecto. Se trataba de comprobar que los fines eran los previstos, que la SEP no tenía objetivos políticos divergentes y que los fondos no se empleaban en menesteres distintos a los previstos. Poco después Muñoz Rojas devolvió la visita. En Nueva York informó a Jaime Alba, embajador español en Washington, y al marqués de Bolarque, Luis de Urquijo y Landecho, embajador de España en Bonn, de los acuerdos alcanzados. La Fundación Ford aportó inicialmente 40.000 dólares, suma que la SEP exigió supervisar, al proyecto de seminarios encargado a Julián Marías. El objetivo era atraer a los jóvenes más destacados del panorama universitario, a quienes fueron dirigidos de forma específica los Coloquios Universitarios. En 1961 Nielsen volvió a España para reunirse en la Casa de las Siete Chimeneas con: José Antonio Muñoz Rojas, José Luis López-Aranguren, compañero de bachillerato en los jesuitas de Chamartín, Juan Lladó y José Luis Sampedro.

Que Sampedro, durante años sirena varada y economista sin cartera de la izquierda española pro-Moscú, estuviera en este fregado indica que los de Ford no eran tan listos como pensaban, ni tan eficientes en seleccionar quislings. O sí, si lo pensamos fríamente: el Muro de Berlín cayó en 1989, así que pelillos a la mar. La fusión entre las dos ramas del anti-fascismo, después de las pequeñas diferencias que llamamos Guerra Fría, se ha completado exitosamente, y todo al final ha funcionado según lo previsto.

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