Finanzas Políticas: Toma el Congreso y corre

(He lanzado una nueva newsletter, Finanzas Políticas, en la que voy a centrarme en la intersección entre dos de mis grandes pasiones: no me refiero al vino y la coca-cola. Esta es la primera entrada de la newsletter. No te olvides registrarte aquí si te gusta y quieres recibirla por email; algunas entradas serán gratis pero si quieres verlas todas habrá que suscribirse.)

El día de Reyes de la semana pasada, un grupo de pirados en su mayoría trumpistas asaltaron el parlamento estadounidense con gran éxito. Hay muchas cosas que llaman la atención sobre aquellos sucesos, pero para mí lo más interesante es la reacción de los mercados financieros a todo el evento, que se puede resumir en: cero.

El 5 de enero, el tradicionalmente principal índice de la bolsa estadounidense, el venerable Dow Jones Industrial Average (DJIA), cerró a 30.392 puntos. El día siguiente, después de que los pirados se quitaran de encima la muy ligera presencia policial protegiendo en congreso, aún cerró al alza en 30.833 puntos, pese a un pequeño bajón de última hora; el día después del asalto, la subida siguió hasta que el índice se situó, al cierre del 7 de enero, en 31.041 puntos.

¿Qué quiero decir? Que los efectos de los eventos políticos sobre los mercados financieros son siempre mucho menores de lo que los observadores tienden a pensar (sobre todo los expertos en política y no tanto en finanzas) y que los mercados generalmente saben muy bien separar el ruido de la música, y la paja de lo que significa algo de verdad.

Los pirados trumpistas no tenían ningún plan. El mejor resumen de su estúpido subidón llegó cortesía de un tuitero algo anárquico pero que puso el dedo en la llaga, comparando el asalto con un videojuego en el que uno consigue pasar de nivel, habiendo hecho que el monstruo de vaya de la mazmorra, y lo único que se le ocurre es deambular por la mazmorra sin objetivo ninguno, esperando que empiece el siguiente nivel. Aquí está su tuit, traducido por Google:

Todo el incidente tuvo un aire algo penoso de sainete. La protesta pro-Trump llevaba días en preparación, pero la policía de Washington DC (un territorio federal, que no estado, ultra-anti-Trump donde Trump recibió apenas un 5% de los votos en las elecciones presidenciales) no hizo gran cosa para prepararse ante los posibles incidentes. Youtube está lleno de vídeos en los que los policías, superados del todo por los manifestantes, apenas pueden quitarse del camino de la turba; éste, de la también ultra-anti-Trump Vice News, es bastante interesante.

Es verdad que algunos manifestantes llevaban armas, aunque ninguno disparó. Pero la policía también llevaba armas. Habiendo vivido en EEUU, se me hace raro el contemplar la posibilidad de que un policía estadounidense sea renuente a disparar: lo primero que entiende cualquier europeo en EEUU es que allí la policía es mucho más dada a sacar la pistola que en Europa. Como reportó la revista estadounidense The Atlantic con bastante sorpresa, en 2011 la policía alemana disparó sólo 85 balas en todo el año; una patrulla de policía estadounidense puede llegar a disparar 85 balas en un sólo incidente, o muchas más.

Uno puede decir: bueno, es que no querían disparar esta vez. Y puede tener razón. Yo estuve en 2012 en las algaradas en Madrid relacionadas con la campaña Rodea el Congreso, lanzada por los organizadores del movimiento 15-M que había comenzado un año antes. La policía española protegió en Congreso con éxito basado en un uso significativo de violencia, porque fue atacada por grupos de manifestantes, pero sin disparar una bala: con porras, escudos y bolas de goma. Entrevisté a algunos manifestantes sangrando en la calle, mientras esperaban que les viniera a recoger una ambulancia.

Al final, el ingenio español resumió bastante bien los eventos del Congreso estadounidense, con un chiste sobre la web de la SEPE del servicio de empleo estatal, el antiguo INE:El Loco de la ventana @ElLocolaventanaEs más fácil entrar al Capitolio que en la web del SEPE.January 7th 20211,300 Retweets5,117 Likes

La música es lo que importa

Si lo que importa es la música, y no el ruido, ¿cuál es la música? La música lleva sonando desde las elecciones estadounidenses. Las ganó Joe Biden, el candidato preferido de Hollywood, la cultura, los científicos y el Papa; pero, para lo que nos importa, la ganó el candidato de los mercados financieros y las grandes corporaciones, que favorecieron al demócrata a veces tan abiertamente que daba grima.

En este gráfico de abajo compilado por mis ex colegas de Bloomberg News, se pueden ver las 100 mayores corporaciones de EEUU por número de empleados. Cuanto más azul es la bolita, más favorables a Biden fueron sus donaciones políticas: solamente el ejército, los Marines y la policía donaron más a Trump que a Biden. Observemos el azul lustroso de Google, de Amazon, de Apple, de Facebook, del gobierno estadounidense…

Las subidas en los mercados después de la victoria de Biden tienen todo el sentido del mundo, y tiene todo el sentido que continúen. Aunque las grandes corporaciones fueran hostiles a Trump, los años de Trump fueron en general buenos para ellas porque el ya casi ex presidente estaba obsesionado con que la bolsa subiera bajo su mandato; ahora deberían ser aún mejores: de hecho, tienen tanta prisa que la Asociación Nacional de Manufactureros de EEUU aprovechó los incidentes de Reyes para pedirle al vicepresidente Mike Pence que destituya ya mismo a Trump (*).

Como expliqué la semana pasada, incluso en medio de la peor crisis económica en 100 años, provocada por el coronavirus, la bolsa estadounidense subió y subió mucho. La cuestión ahora sobre todo es quién serán los más beneficiados de una nueva administración llena de veteranos de la gran empresa. Igual no tiene sentido que Tesla, que ha multiplicado por diez su valor de mercado bajo Trump, siga siendo la gran estrella de la bolsa estadounidense. Habrá otros.

Una idea sobre las acciones del sector hotelero

El año 2020, qué vamos a contar, no fue bueno para el sector turístico. No hace falta insistir. Pero ojo a esta noticia desde Hong Kong: la ciudad autónoma china se está quedando sin habitaciones de hotel, teniendo en cuenta que las cuarentenas obligatorias allí son de tres semanas. Si uno quiere viajar a Hong Kong (o tiene que viajar por negocios u otra obligación) hay que pagar incluso más de lo habitual por el privilegio de estar encerrado tres semanas en la habitación, con todos los incentivos para gastar extra en el minibar, alquilar películas, etc.

*Si sospechabas que debe ser la primera vez que la Asociación Nacional de Manufactureros pide la destitución de un presidente, llevas razón.

About David Roman

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