Bienvenidos a Finanzas Políticas, Jinetes del Apocalipsis Bursátil

(He lanzado una nueva newsletter, Finanzas Políticas, en la que voy a centrarme en la intersección entre dos de mis grandes pasiones: no me refiero al vino y la coca-cola. Esta es la primera entrada de la newsletter. No te olvides registrarte aquí si te gusta y quieres recibirla por email; algunas entradas serán gratis pero si quieres verlas todas habrá que suscribirse.)

Como muchas otras cosas, la bolsa española dio asco en 2020: el IBEX-35 cayó un 15% de enero a diciembre, lo que podría resultar explicable debido a las, ejem, digamos circunstancias particulares del año. Pero no lo es del todo, porque aquí tenemos un resumen del desempeño de algunos de los principales mercados internacionales:

-Dow Jones Industrial Average (EEUU): +7%

-Nasdaq (EEUU): +43%

-DAX (Alemania): +3,9%

-CAC-40 (Francia): -7,1%

Podría seguir, pero es demasiado deprimente para un periodista financiero español, como yo, que se ha pasado más de dos décadas intentando explicar que España es un país donde (bajo determinadas circunstancias, en determinados sectores) merece la pena invertir.

Las explicaciones de este desastre son variadas, y se van a extender, en pequeñas dosis, a lo largo de esta newsletter, pero vayamos a lo básico: el IBEX-35 tiene una gran ponderación de varios sectores, incluyendo sobre todo la banca, telecomunicaciones y turismo, que fueron de los peores en todos los mercados internacionales.

De hecho, no sorprende que el peor rendimiento del año haya sido para Banco Sabadell, cuyas acciones bajaron un 64%, seguido por IAG (la compañía resultante de la fusión entre Iberia y British Airways) y Telefónica, con caídas del 63% y del 43% respectivamente.

Sabadell es, más que un banco, un muerto viviente cuyos ejecutivos andan buscando una fusión para salir con algún dinerillo de una situación terminal que parece no tener solución. No recomendaría comprar las acciones de Sabadell ni al peor de mis enemigos. En Noviembre, BBVA canceló su plan de fusión con Sabadell, básicamente porque los ejecutivos del banco catalán creían que el concepto de “fusión” existe.

Es importante tener en cuenta que toda fusión es una mentirijilla: cuando dos compañías se juntan, siempre hay una que compra a la otra. Siempre hay una que tiene una posición dominante, y que decide quién se va y quién se queda, cuál es el logo, cuál es el jefazo que sale en el centro de la foto. En este caso, era obvio desde el minuto uno que BBVA estaba negociando el precio y las condiciones bajo las que comprar Sabadell, bajo imposición política; es decir, el gobierno y el Banco de España le sugirieron a BBVA que comprara Sabadell para evitar una implosión del sistema bancario nacional. Es decir: lo mismo que ocurrió antes con CaixaBank y Bankia, con Caja Madrid y el resto de cajas de que se unieron en Bankia, con Banco Santander y Banco Popular, etc.

Esta película ya la he visto antes, varias veces, cuando era corresponsal del Wall Street Journal en Madrid. Sabadell seguirá buscando una “fusión” este año. Porque los ejecutivos no son del todo idiotas, y saben que el banco se sigue hundiendo, y porque se mantiene la imposición política: hay que casar a Sabadell con alguien. Ahora, es muy posible que el precio sea más bajo cuanto más tiempo pase, y acabemos más cerca de un céntimo por acción que de los niveles actuales.

——————————————————————————————————————

Lo de IAG es complicado. Justo antes de que el mundo se diera cuenta de que lo que teníamos entre manos NO “es como la gripe”, la acción estaba acercándose a los 8 euros, con muchos analistas destacando su sólida posición contable, dominio de rutas transatlánticas de gran rentabilidad, la posibilidad de un Brexit blando que no diera problemas… y luego todo se hundió.

La pandemia primero, y una muy necesaria amplicación de capital después, dejaron la acción temporalmente por debajo de un euro, donde era una ganga tan obvia que mucha gente a la que le quedaba liquidez ha pegado un buen pelotazo casi sin querer. Cuando escribo estas líneas, está acercándose a los dos euros. ¿Sigue siendo una ganga?

Yo diría que sí. Todo lo que decían los analistas cuando la acción estaba a más del triple del precio actual sigue siendo verdad. En particular, llama la atención que, después del típico drama que había que esperar, la Unión Europea dio su brazo a torcer y aceptó un Brexit blando, como era preferencia británica, en lugar de la alternativa, que habría sido una guerra comercial muy dañina para las grandes economías de la Unión Europea, casi todas las cuales (barritas en rojo) están en superávit comercial con el Reino Unido:

Observemos que la economía española es de las que tiene mayor superávit comercial con el Reino Unido, debido casi en exclusiva a que la llegada de turistas británicos (o de cualquier otro país) se contabiliza en comercio exterior como exportación de servicios, algo que suena raro pero es así para todo el mundo.

Aquí es importante destacar que, aunque la economía española es más dependiente del turismo que muchas otras, no hay que exagerar: en líneas generales, hay varios países del mundo que tienen un sector turístico que representa en torno al 10% del PIB, como en el caso de España:

Esto quiere decir que la caída en picado del turismo (la llegada de turistas en Noviembre de 2020 fue un 77% inferior a la del mismo mes de 2019, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística) explica en parte el colapso de la economía española, que probablemente se contraiga en 2020 en torno al 12%, con un déficit presupuestario casi idéntico: pero sólo en parte.

——————————————————————————————————————

Las previsiones económicas les salen gratis a los economistas profesionales. En los mercados financieros, hay este dicho: “Economists are fund managers who don’t mark to market” que viene a querer decir que los economistas son gente que está siempre haciendo apuestas sobre el movimiento de los precios de los activos, sin tener nunca que asumir las pérdidas cuyos fracasos conllevan.

Dicho esto, creo que este año será bueno para las previsiones de los economistas, que ahora mismo contemplan que la economía española repuntará bastante en 2021. El Fondo Monetario Internacional dijo en Noviembre que espera un repunte de al menos el 7,2% del producto interior bruto este año, lo que no está nada mal – y deja margen para que haya un crecimiento algo menor, lo que es más probable, y aún todo el mundo quede más o menos contento.

Al fin y al cabo, en 2021 tendremos un chorro de ayudas de la UE para toda la economía, que ha llevado al gobierno a aprobar presupuestos expansionarios, y la vacunación generalizada en la UE dará lugar a menos encierros y más actividad económica y viajes (IAG debería beneficiarse, claro).

La mayor actividad económica debería ayudar a Telefónica, otro de los grandes perdedores en la bolsa en 2021. Nadie es tan tonto como para gastar los datos del móvil en casa. Pero lo que debería ayudar más es una mejora de las expectativas internacionales sobre la economía española. Cuando entra dinero internacional en la bolsa, suele irse a grandes compañías con mucha liquidez y dividendos atractivos. Aquí vienen, Telefónica.

(Recuerda que esta newsletter es de periodicidad semanal, pero no siempre gratuita. Si no quieres perderte algún número ni ninguno de los ensayos especiales, todos los cuales son de pago, puedes hacerte una cuenta anual)

About David Roman

Communicator. I tweet @dromanber.
This entry was posted in Finanzas Políticas and tagged , , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.