Los pucherazos en las elecciones españolas de 1936: el ejemplo de Cuenca

Las pruebas sobre la existencia de pucherazos masivos que favorecieron al Frente Popular en las cruciales elecciones generales de 1936 han llegado a ser abrumadoras. En un libro reciente (Manuel Álvarez Tardío, Roberto Villa, 1936. Fraude y violencia en las elecciones del Frente Popular, Madrid, Espasa, 2017) que ya cité aquí, se detallan muchas.

De todos modos, sería muy inocente creer que los únicos ejemplos de manipulación fueron de parte del FP; y también que la manipulación acabó en Febrero de 1936.

En una entrada reciente en el blog progresista Conversación sobre la Historia, el historiador Angel Luis López Villaverde presenta datos fascinantes sobre las dos rondas electorales que hubo en una provincia que tuvo un papel curiosamente fundamental en 1936: Cuenca.

En Cuenca, aduce Villaverde, el pucherazo fue en la otra dirección:

Las elecciones celebradas el 16 de febrero de 1936 habían vivido una disputa en la provincia de Cuenca entre la candidatura derechista y la centrista por el dominio de los distintos resortes del poder. Una pugna desigual. Las derechas disponían del control de la mayoría de los gobiernos municipales conquenses desde abril de 1933. La candidatura centrista –portelista, por tener el beneplácito del presidente del Gobierno que las convocó, Manuel Portela Valladares— confiaba en los manejos del gobernador civil, siguiendo una tradición gubernamentalista bien arraigada en estas tierras desde la Restauración. Sin embargo, las esperanzas centristas se frustraron cuando el gobernador, el republicano radical José Andreu de Castro, que llevaba dos años en el puesto, fue cesado, justo unos días antes de las elecciones, por no seguir las directrices de Madrid. La más perjudicada por el control municipal derechista y la frustrada operación gubernamental fue la candidatura del Frente Popular. Lo reconoció el candidato portelista y ministro de Agricultura, José María Álvarez Mendizábal. El resultado fue que la lista de las derechas, que se presentó al copo, obtuvo las seis actas –las cuatro de las mayorías y las dos de las minorías— en litigio.

Habiendo ganado las elecciones a nivel nacional el Frente Popular, y con las instituciones bajo su control, decidió repetir las elecciones en Cuenca: una de sólo dos provincias donde esto se hizo, por motivos que incluso a Villaverde le resultan difícil de entender:

Las denuncias de las irregularidades obligaron a las Cortes a anular sus resultados. La provincia de Cuenca fue una de las dos que pusieron de nuevo las urnas el 3 de mayo de 1936. Deberían haber sido más. Difícil de explicar es que no se repitieran en A Coruña.[9] Pero la convocatoria se limitó a Granada y Cuenca. El decreto convocante fue confuso.[10] No quedaba claro si era una segunda vuelta o una repetición. La propuesta de la Comisión de Actas y Calidades, que fue la proponente, se basaba en dos hechos distintos para anularlas, tanto en Granada como en Cuenca: 1) que ningún candidato había llegado al 40% de los votos; y 2) la existencia de irregularidades electorales. El primer argumento suponía una segunda vuelta. El segundo significaba la celebración de nuevas elecciones. En el decreto se hablaba de una nueva elección, pero en su primer artículo se decía que eran “elecciones parciales“; y el en tercero que “el número de candidatos y el censo (…) serán los mismos de las elecciones generales verificadas el día 16 de febrero último”.

Increíblemente, de modo totalmente inesperado, sin que nadie pudiera explicarse cómo, el Frente Popular pasó de haber sacado cero escaños en Cuenca a sacar todos los escaños por Cuenca:

El 3 de mayo de 1936 venció en Cuenca, con holgura, el Frente Popular. Hay varias razones para explicar el vuelco electoral producido entre febrero y mayo. La primera es que, tres meses atrás, los resultados habían estado hinchados por el fraude derechista, mientras que, en mayo lo fue por la ayuda gubernativa y los amaños favorables a los candidatos frentepopulistas. ¿Razones semejantes a las que obligaron a anular los resultados de febrero podrían haber hecho lo propio con los de mayo? No exactamente, pues los candidatos superaron el 40% y el fraude estuvo más localizado en esta segunda vuelta. Tras un concienzudo recuento, acta por acta, incluso eliminando las fraudulentas, ya demostramos que la coalición de izquierdas ganaba holgadamente…

Villaverde después se aturulla un poco, intentando explicar diversos motivos, aparte del obvio amaño, por el que pasamos de 6-0 a 0-6. ¿Ganar holgadamente quiere decir 0-6, o 2-4? Porque Cuenca, reconoce Villaverde, no era precisamente un nido de bolchevismo:

Al fin y al cabo, la conquense era una pieza fácil para las derechas —conocida en medios conservadores, desde 1932, como “la Covadonga del resurgimiento derechista español”[11]—, cuyos escaños ocuparon célebres “cuneros” –candidatos sin relación con la circunscripción y colocados por intereses políticos aquí—, empezando por uno ya veterano, el agrario independiente Joaquín Fanjul[12], y terminando por el más reciente, el monárquico Antonio Goicoechea, ambos diputados por Cuenca.

Todo este apaño, oh lector, tuvo un impacto extraordinario en la historia de España; tanto el entonces comandante militar de Canarias, el general Francisco Franco Bahamonde, como el líder falangista, José Antonio Primo de Rivera, preso en la cárcel Modelo de Madrid, trataron de presentarse a las elecciones por Cuenca pero no pudieron por distintos motivos, y se quedaron sin escaño, que les habría dado immunidad parlamentaria a ambos.

El caso de Franco es complejo e incluye divisiones en la derecha sobre su idoneidad para el puesto, como explica Villaverde en el propio artículo, pero el de José Antonio es muy simple: en una cacicada extraordinaria, se le denegó la autorización a presentarse por Cuenca por no haber sido candidato en la primera vuelta, a pesar del baile de candidaturas que se montó por todas direcciones tanto en Cuenca como en Granada.

Huelga decir que, de haber salido electos como diputados Franco y José Antonio, la historia reciente de España hubiera sido muy distinta.

 

About David Roman

Communicator. I tweet @dromanber.
This entry was posted in Ocurrencias and tagged , , . Bookmark the permalink.

2 Responses to Los pucherazos en las elecciones españolas de 1936: el ejemplo de Cuenca

  1. Pingback: Algunas Consideraciones sobre la Ley Electoral de 1931 | Neotenianos

  2. Pingback: Cómo los Hijos de los Fusilantes se convirtieron en Hijos de los Fusilados | Neotenianos

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.