Mensaje de Slavoj Zizek para los Conservadores Españoles

Me puse a hablar de Slavoj Zizek en Twitter y me acabaron recomendando que viera esta presentación crítica (desde una posición conservadora) de su pensamiento. Al principio, me resistí, pero me insistieron y, como soy chico fácil para los temas de filosofía, me dejé llevar:

Lo primero que hay que clarificar es que la exposición, un resumen de este libro por parte de su autor, se centra mucho — casi en exclusiva — en los ámbitos políticos del pensamiento de Zizek, que no son para nada irrelevantes, pero suponen una parte relativamente menor de su obra.

Otra aclaración inicial: vaya toda mi simpatía a Gustavo Bueno (quien estuvo presente en el acto), fallecido en 2016, un año después de la conferencia: Bueno es uno de los grandes filósofos de la historia de España, y un pensador al que respeto en extremo. No estoy escribiendo desde la hostilidad ni hacia él ni hacia sus discípulos, como se verá más adelante.

De hecho, tampoco quiero escribir desde la hostilidad a Julen Robledo y a su libro. Su presentación me pareció en general excelente y, de hecho, estoy de acuerdo en mucho de lo que dice. No tengo dudas de que su libro es estimable y valioso. Pero hay un par de puntualizaciones que me parecen pertinentes.

En primer lugar, hay una contradicción básica, fundamental, en la diferenciación que hace Robledo entre la “izquierda fundamentalista” y la “izquierda zizekiana”. Robledo dice que la izquierda zizekiana es más radical que la izquierda fundamentalista, lo que no tiene sentido a menos que por “más radical” uno entienda “menos corrupta”.

Según Robledo define la izquierda fundamentalista (de modo correcto, veo yo, y siguiendo las ideas de Bueno), ésta es la típica izquierda que un día fue positivista, después fue comunista y ahora es globalista: la que argumenta que Jesús y Espartaco fueron los primeros progresistas; la que valora las contribuciones de poetas, pintores y filósofos en función de si pueden meterse, aunque sea con calzador, dentro de un continuo de “progreso”; la que examina la política tardorrepublicana de Roma bajo el prisma de que tal grupito era la “izquierda” y tal la “derecha”.

La gente que defiende estas ideas absurdas no sólo distorsiona la historia cada día, cometiendo anacronismos ridículos. Distorsiona la realidad actual, en la que la distinción izquierda/derecha es cada día menos informativa. He escrito sobre esto largo y tendido aquí. Traduzco un fragmento clave al español:

Detrás del ruido y la furia de la política occidental, y en Asia y América Latina en menor medida, lo que ves es una polarización creciente a lo largo de este eje: en los Estados Unidos como en, por ejemplo, Dinamarca, tienes faciones “globalistas” y facciones y facciones “nacionalistas”. Puede que estos no sean monolíticos, pero cualquier globalista tiene mucho más en común con cualquier otro globalista que con cualquier nacionalista de cualquier tipo, y lo contrario también es cierto.

No estoy seguro de que necesite argumentar mucho esta idea, pero proporcionaré algunos ejemplos: obviamente, Donald Trump es (en líneas generales) nacionalista, y Angela Merkel es (en líneas generales) globalista, a pesar de que ambos son nominalmente conservadores que surgieron aproximadamente de la misma tradición intelectual; Marco Rubio es globalista, mientras que Benjamin Netanyahu es nacionalista; Casi todos los periodistas en los medios de comunicación occidentales, especialmente las publicaciones de “élite”, son globalistas, mientras que casi todos los empleados de Breitbart News son nacionalistas.

Hay algunos casos menos claros, pero la división sigue siendo evidente y de creciente importancia: Hillary Clinton es una globalista directa y frecuente que viaja fuera del centro de Davos, mientras que Bernie Sanders no es realmente un nacionalista, pero alguien que no está totalmente de acuerdo con todo el proyecto globalista, al menos todavía. Lo mismo sucede con, digamos, el globalista de pura sangre Emmanuel Macron y el no tan globalista Jean Luc Melenchon en Francia o, entre los barones de los medios, con Michael Bloomberg y Rupert Murdoch.

Como puede ver en esta lista, la línea que separa a un globalista de un nacionalista no siempre es tan gruesa. Existen múltiples cuestiones de política en las que los globalistas de un lado y los nacionalistas del otro pueden estar en desacuerdo; pero también hay un punto muy importante a tener en cuenta: dado que los globalistas comparten el ideal de un gobierno mundial bajo el cual serían ciudadanos iguales, los globalistas tienden a tener menos y menos desacuerdos prominentes que los nacionalistas.

Dicho esto, volvamos a Zizek. ¿Cómo puede ser el pensamiento de Zizek más radical que el de los adictos al anacronismo y la manipulación de la historia, incluida la historia del pensamiento?

El pensamiento político de Zizek no se basa en las nociones de la la jefatura de Podemos: Zizek ha denunciado el “Nuevo Socialismo del Siglo XXI” un millón de veces, y lleva años criticando al chavismo y a Evo Morales. Zizek es muy crítico con Syriza, partido al que Robledo cita expresamente en su conferencia, y es el mayor fustigador público de la corrección política de todo el mundo, con un gran coste personal. ¡Zizek era disidente del comunismo en Yugoslavia! ¿Cuántos regímenes comunistas has colaborado a desmontar, tú, personalmente, lector?

¿Cuántos pensadores nominalmente de izquierdas han sido acusados por sus críticos de ser racistas fascistas imperialistas, expulsados de los medios en que escribían, atacados por “fundamentalistas de izquierdas” en medio de conferencias?

¿Y por qué esos ataques, se pregunta uno, cuando Zizek siempre insiste en situarse en la tradición “izquierdista” empezada con la Ilustración (y no con Espartaco)? Precisamente porque Zizek pone el dedo sobre la llaga que les pica a los marqueses de Galapagar y los revolucionarios del Barrio de Salamanca: (me vuelvo a auto-traducir)

Zizek se ha convertido en el principal crítico mundial del capitalismo. Que otros critiquen la codicia. En la London Review of Books, en 2012, Zizek fue a la raíz de muchos de los problemas en la economía actual: la división entre el ideal emprendedor amado por los teóricos del mercado libre, al estilo Ayn Rand, que en la vida real solo existe en algunas partes de la industria de alta tecnología y, por otro lado, la realidad bien conectada de la gente enchufada al poder que impregna todas las demás industrias. La clave de esta tesis es simple: los empresarios rara vez son dueños de alguna empresa en estos días, ya que la mayoría de los accionistas son fondos anónimos de pensiones y de inversión, así como humildes inversores minoristas; la nueva clase alta capitalista no es una clase emprendedora, sino una clase gerencial que posee pocas o ninguna participación en la compañía que les proporciona a estos gerentes choferes y jets de la compañía, enormes bonos llueva o truene, entradas VIP gratuitas para eventos deportivos y oficinas de lujo con falanges de siervos devotos.

Que otros comparen esta clase con los amigos del siglo XVIII de María Antonieta. Zizek los compara con la clase alta de la Unión Soviética. En sus charlas, con frecuencia señala que la URSS proporcionó el primer modelo de la sociedad desarrollada “post-propiedad” donde las personas / los accionistas / los contribuyentes poseen los medios de producción, un “capitalismo tardío” en el que se define la clase dominante por el acceso directo a los medios informativos o administrativos de poder y control social y a otros privilegios materiales y sociales: la clave nunca más será tener la propiedad de las empresas, sino administrarlas, un privilegio que no se adquiere mediante la propiedad, sino por otros medios, notablemente una educación en los campos de cultivo apropiados de la oligarquía, ya sea la escuela Lenin o Harvard, y las conexiones.

Si siempre te has preguntado cómo es posible que los niños pijos de los colegios de pago acaben dirigiendo el PSOE, Podemos, Más Madrid y la CUP (el partido con más votantes entre la clase alta catalana), por qué la gran empresa se pasa el día promocionando el argumentario de la extrema izquierda, agitando para que todo derechista sea expulsado de las redes sociales, coordinando las expulsiones de modo que sean implementadas en el mismo día y el mensaje de rechazo quede claro y dejando en la calle a todo aquel que se oponga a causas progresistas, aquí está tu respuesta.

El segundo punto clave de la presentación de Robledo está muy conectado al primero: la adoración del capitalismo. Robledo tiene razón en atacar el anacronismo de la “izquierda fundamentalista” que ve toda la historia humana como una lucha entre buenos (progres) y malos (fachas); y luego cae en el mismo anacronismo, dando a entender que él mismo ve toda la historia humana como una lucha entre buenos (capitalistas) y malos (anticapitalistas y otros totalitarios).

La idea de que el capitalismo es algo que siempre ha existido, y que hay que defender, o al menos la consecuencia lógica inescapable de la evolución humana, es una noción muy protestante, muy de la revolución luterana del siglo XVI. Esta idea ha infectado el conservadurismo español vía EEUU, porque casi todas la ideas del siglo XXI se transmiten vía EEUU. Pero es un idea tan anacrónica como que el progresismo siempre ha existido.

La noción de que el capitalismo no es una constante histórica ni una inevitabilidad lógica no es una opinión progre ni un invento de Zizek: de hecho, era la opinión generalizada de todos los pensadores conservadores y de derechas del mundo hispanohablante hasta anteayer, para empezar porque hablar de inevitabilidades es un pecado de marxista de medio pelo. Quien crea que el corporativo régimen franquista, con toda la gran industria nacionalizada, era un paraíso capitalista inspirado en Adam Smith, sólo muestra ignorancia manifiesta.

Me resulta chocante ver a Robledo atacar a Zizek por openerse a la desregulación absoluta de la economía, sobre todo porque cita una propuesta de Jim Rogers, un gestor de fondos estadounidense que se ha pasado su carrera haciendo paripés en televisión para que suban las acciones de las empresas en su cartera (yo le conozco bien porque he trabajado dos décadas en los medios estadounidenses donde sale). Las ideas sobre desregulación de Rogers no son sólo contradictorias, absurdas y cambiantes según sus intereses financieros, sino que son impracticables.

¿En qué momento de la historia humana decidió la derecha española converirtise en la caricatura desreguladora de la que se mofa la izquierda? ¿Debemos suprimir la comisión nacional del mercado de valores y dejar que los millonarios se forren haciendo chanchullos en la bolsa? ¿El regulador del mercado eléctrico, la agencia de protección de los consumidores? La idea subyacente del libertario americano cowboy del oeste es profundamente antitética al espíritu europeo, y lo ha sido siempre. Es una ridícula fantasía en un continente el que la labor organizadora y civilizadora del estado, del imperio romano contra los bárbaros y del poder real contra los nobles abusivos y salteadores, es una constante histórica.

¿Me van a decir ustedes que Jim Rogers tiene razón y Slavoj Zizek no? En el minuto 55 del vídeo, Robledo se indigna porque Zizek ve inseparable la democracia del capitalismo, como si esto fuera la típica posición comunista, como si no fuera la posición de consenso de la derecha moderna. Pero, hace muy pocos años, el filósofo colombiano Nicolás Gómez Dávila (nada sospechoso de progresismo) sentenció aquí:

“El capitalismo es deformacion monstruosa de la propiedad privada por la democracia liberal.”

Continúa Dávila, en referencia a las ilusiones libertarias llegadas del otro lado del Río Grande:

“La libertad es sueño de esclavos. El hombre libre sabe que necesita amparo, protección, ayuda.”

Existe una dualidad absurda entre mucha gente, probablemente heredada de haber ido a la escuela cuando lo hice yo — en los años 70 y 80 — y haber escuchado al profe decir: “niños, hay dos sistemas políticos y económicos en el mundo, el capitalismo y el comunismo.” Esto era mentira entonces y lo es más hoy. Pero que quede claro: cuando Zizek dice rechazar el capitalismo (en su forma actual), no quiere decir abrazar el comunismo. Porque hay más de dos formas posibles de organización política para casi 200 naciones en un planeta de 7.000 millones de habitantes.

Examinemos ahora la democracia. Sócrates, Platón, Aristóteles y Pitágoras pensaban que era una deformación política monstruosa. Sus carreras fueron de constante enfrentamiento con la democracia y los demócratas, que asesinaron tanto a Pitágoras como a Sócrates y estuvieron cerca de hacer lo propio con Aristóteles.

El propio Bueno escribió que la democracia, como la entienden muchos en el siglo XXI, es una traición a los propios ancestros por cuanto asume que todo se puede cambiar sin tener en cuenta sus opiniones, que la nación misma, la realidad misma, está sometida al dictamen democrático — lo que es el eje central del separatismo y de Podemos: que millones de gente engañada que ve la tele no pueden equivocarse, no pueden ponernos en manos de criminales, ineptos y golpistas. Cito a Bueno:

“El pueblo no puede disponer de la Nación, el pueblo está sometido a la Nación. El pueblo es el viviente, pero la Nación contiene a nuestros muertos y a nuestros hijos.”

Dado que hemos concluido que la democracia, la que nos ha dado el gobierno del coronavirus, está pegada a y depende del capitalismo, ¿qué hacemos con el capitalismo? ¿No es la “protección y promoción de la economía” la excusa esgrimida por gobiernos de izquierda y derecha para no tomar las medidas necesarias para contener el coronavirus, para favorecer la inmigración masiva de mano de obra barata, para quitarte tu puesto de trabajo y pasárselo a alguien de Bangladesh que cobrará mucho menos? ¿Debemos proteger el capitalismo hasta nuestra propia muerte, hasta que todo lo que valoramos haya sido destruido para proteger las inversiones de Jim Rogers y la libre circulación de capitales y trabajadores?

Ese es el mensaje de Zizek para el conservador español, pues: muy corto y muy conciso.

 

 

About David Roman

Communicator. I tweet @dromanber.
This entry was posted in Zizekiana and tagged , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.