Diarios de Guerra de Manuel Azaña (1)

Los Diarios de Guerra de Manuel Azaña son probablemente la obra más importante escrita durante la Guerra Civil española. Están llenos a rebosar de detalles interesantes que pueden habérsele escapado a muchos especialistas y representan un punto de vista notablemente ecuánime sobre el conflicto, sobre todo teniendo en cuenta que fueron escritos por uno de los máximos líderes de uno de los bandos, el propio Presidente de la República.

Yo había leído varios extractos pero no tuve una copia completa en mis manos hasta este verano, y la verdad y que no me han decepcionado en absoluto. En las próximas semanas voy a publicar varias entradas en este blog, con extractos de los diarios y comentarios breves que realmente son como un resumen de subrayados, de los que suelo hacer en libros electrónicos pero no puedo hacer en una obra que, aparantemente e increíblemente, nunca ha sido publicada en formato electrónico.

En un breve comentario sobre los Diarios de Azaña de antes de la Guerra, ya indiqué mi sorpresa ante la forma en que se han tratado en España estas obras absolutamente fundamentales para entender nuestra historia durante el siglo XX. Es del todo vergonzoso que mi edición de Diarios de Guerra (Planeta DeAgostini, 2005), una de las más recientes, carezca de aparato crítico y de un índice, dada la ingente cantidad de personas, incidentes, escándalos y decisiones que se describen en sus páginas.

Lo mismo ocurre con mi edición de los diarios de antes de la guerra; la mención frecuente a personas de las que no se da el nombre de pila, y hechos muy poco conocidos, convierte esas ausencias en una fuente constante de frustración y de mosqueo con la industria editorial española, que es capaz de llenar de notas a pie de página las novelas más irrelevantes de Juan Goytisolo. A ver si algún historiador se anima a darle el trato que merece a la obra cumbre de uno de los grandes líderes políticos de la historia española.

Puede ser que la peripecia que sufrieron los diarios de Azaña hasta ser publicados al completo explique por qué no son incluso más conocidos y citados de lo que lo son, y la forma en que se presentan al lector.

También hay otras posibilidades, más, por así decirlo, oscuras, que podrían incluir una cierta incomodidad por lo que Azaña escribe, especialmente entre los que deberían ser sus partidarios: todos aquellos, y Dios sabe que son muchos, que promueven el cuento absurdo de que la Guerra Civil Española fue una lucha entre el Bien y el Mal, entre los Angeles del Progreso y los Monstruos del Fascismo. Sé con certeza que muchos que se llenan la boca con defensas entusiastas de la República no tienen ni la menor idea de cómo funcionaba, de lo que hacían ni de lo que decían sus líderes. Gracias a Azaña, su ignorancia no puede tener excusa.

Estas notas irán de forma cronólogica, así que empezamos con Febrero de 1936. El Frente Popular, liderado por el propio Azaña (que no era ni socialista ni comunista, sino un republicano de izquierdas) acaba de apuntarse la victoria en unas elecciones extraordinariamente dramáticas. Pido de antemano perdón por la mala calidad de algunas de las capturas de página, que he hecho con mi móvil y en condiciones variables.

En esta primera página, me llama la atención la forma en que Azaña se deja querer: “la gente quiere que gobierne yo”. En las páginas de Febrero de 1936 (las únicas de antes de la guerra en el diario, que luego tiene un hiato hasta Mayo de 1937), Azaña no da la menor impresión de prever lo que vendría después. Desde su punto de vista, la derecha ha perdido porque merecía perder, y será aplastada porque merece ser aplastada. No hay búsqueda, no hay “gobernaré todos los españoles”, tan típico de nuestros tiempos. Aquí sólo hay gente que va a ganar, y gente que va a perder.

IMG_20180729_154645

Seguimos en Febrero de 1936, cinco meses antes del comienzo de la guerra. El presidente del Gobierno saliente le entrega a Azaña la jefatura del gabinete “como si me entregase las llaves de un piso desalquilado”. Hay que tener en cuenta que Azaña fue brevemente jefe del Gobierno, antes de que el Frente Popular echara al jefe de Estado, el Presidente de la República Niceto Alcalá-Zamora, para sustituirle por el propio Azaña.

El propio Alcalá-Zamora, uno de los mayores responsables de la Guerra Civil por su incompetencia y sobrevaloración de su propio intelecto, al que Azaña tenía calado, aparece como muñidor de un partido imposible que buscaba dominar el centro político de la República.

IMG_20180729_170116

Febrero de 1936: una queja constante de Azaña es que la izquierda, por sus circunstancias históricas, carece de una gran cantidad de cuadros preparados para cubrir todos los puestos de la administración. Habiendo cubierto como corresponsal varios cambios de gobierno en España, doy fecha de que a principios del siglo XXI el problema sigue siendo similar.

IMG_20180730_153110.jpg

 

En la vena anterior, Azaña sigue desdeñoso de la derecha y el consenso en Febrero de 1936: “Tienen un miedo horrible. Ahora quieren pacificar, para que las gentes irritadas se calmen y no los hagan pupa. Si hubiesen ganado las elecciones, no se habrían cuidado de pacificar y, lejos de dar la amnistía, habrían metido a la cárcel a los que aún andan sueltos”.

Y Azaña se permite el chiste, que esconde una amenaza: “Tienen que convencerse — le dije riendo — que la derecha de la república soy yo y ustedes unos aprendices extraviados”. Traguen conmigo, que soy moderado y razonable, o lidien con los radicales a mi izquierda. Estoy al 100% de que su interlocutor no le vio la gracia al chiste.

IMG_20180730_153133.jpg

En Julio de 1936, Calvo Sotelo es asesinado y Francisco Franco acepta unirse a la conjura que Emilio Mola llevaba preparando durante meses, que fracasa y desemboca en una Guerra Civil. El diario de Azaña, como ya indiqué, no incluye entradas del periodo, que fue muy duro para el presidente de la República según su propio testimonio.

En Mayo de 1937, es otra persona quien retoma la narración: se ha ido para siempre el político republicano agresivo y convencido, y ha llegado para quedarse un observador perplejo de la caótica realidad revolucionaria de la República. Cuando vuelve a coger la pluma, Azaña está aislado en Barcelona, en medio del caos más absoluto, que describe así:

IMG_20180730_153145.jpg

(Continúa)

 

Advertisements

About David Roman

Communicator. I tweet @dromanber.
This entry was posted in Diarios de Guerra de Azaña and tagged , , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.