Wittgenstein, Bertrand Russell, Adolf Hitler y Roosevelt en la I Guerra Mundial

Hace poco acabé de leer la historia de la I Guerra Mundial de David Stevenson, un historiador que se esfuerza por salir del marco habitual de barro y trincheras en Bélgica y Francia que resume las masacres de 1914-1918 en el imaginario colectivo de Occidente.

Hay mucho barro y muchas trincheras, porque el frente occidental de la guerra resultó, al fin y al cabo, el decisivo, pero hay mucho más. Me han gustado mucho estas breves apariciones de personajes que fueron mucho más importantes en años siguientes:

-El 5 de Junio de 1916, día en que la muerte de Kitchener conmocionó Londres, el filósofo Bertrand Russell fue a juicio en Londres, y se le impuso una multa de 100 libras por publicar un folleto en apoyo de la objeción de conciencia al servicio militar. Ese mismo día, su amigo y protegido de Cambridge, Ludwig Wittgenstein, estaba en combate en el frente oriental. En Okna, donde atacaban las fuerzas de Brusilov, su batería de artillería defendió el terreno. Como consecuencia de su valor, Wittgenstein, que entonces era soldado de primera clase, fue recomendado para la Medalla de Plata al Valor de Segunda Clase, una distinción insólita para alguien con un grado tan bajo. La citación destaca que, ignorando el intenso fuego enemigo, observó los disparos de los morteros rusos y los localizó; su batería logró destruir dos morteros de grueso calibre con impactos directos, haciendo caso omiso de los gritos de su oficial para que se pusiera a cubierto.

-El 4 de agosto de 1918, tras un duro combate durante la retirada alemana de Soissons, le concedieron a Adolf Hitler la Cruz de Hierro, condecoración insólita para un cabo que llevó toda su vida, por “su valor personal y su mérito en general”, a propuesta de su judío capitán Hugo Guttman. Ese mismo día, FDR, por entonces Subsecretario de Marina de EEUU, estaba haciendo su primera y única visita al Frente Occidental. Tras paradas en Londres, París y Roma, había llegado a la aldea de Mareuil-en-Dole. Roosevelt disparó uno de los cañones, que apuntaba a un empalme ferroviario en Bazoches, 13 km al  norte; un avión vigía informó que el proyectil había dado en el blanco. Esa noche, FDR cenó con un general francés. Poco después de la contienda, FDR intentó que su nombre estuviera en una placa de alumnos de su escuela que habían estado en combate. Dieciocho  años más tarde, en 1936, declaró en un discurso: “he visto la guerra… Aborrezco la guerra”.

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