Semprún en Buchenwald

Martín Schifino reseña la última biografía de Jorge Semprún (“Ida y vuelta” de Soledad Fox Maura) en el Times Literary Supplement (de pago), sin considerar la posibilidad de que Fox sea pariente del susodicho, que era nieto de Antonio Maura, primer ministro de la monarquía.

En todo caso, la biografía parece tener su interés. Según cuenta Schifino, se mete a fondo en el gran debate sobre Semprún: ¿qué pasó exactamente en Buchenwald, y cómo sobrevivió un año en el campo de concentración? El propio Semprún dio muchas evasivas de las que se alimentó su producción literaria. En ausencia de nuevas pruebas, Fox concluye que es posible que el escritor comunista, de tan buen pedigrí político, recibiera ayuda mediante una llamada del embajador de España en la Francia de Vichy. Schifino añade:

Es seguro que el Partido Comunista, que formaba la burocracia del campo, le protegió. El propio Semprún mantuvo que sólo había sido un burócrata en la oficina Arbeitsstatistik, aunque sus tareas incluían asignar los trabajos en el campo y con ello otorgar una posibilidad de supervivencia (o no). En sus memorias Quel Beau Dimanche! (1980), explica que él y sus compañeros le daban las asignaciones más duras a los presos que estaban demasiado debilitados para sobrevivir de todos modos; pero su testimonio está matizado por otros dos presos de Buchenwald, Robert Antelme y Stéphane Hessel, quienes sostuvieron que los comunistas se protegían unos a otros y dejaban a los demás que se apañaran como pudieran. Fox Maura reconoce que es imposible clarificar lo que ocurrió de verdad.

Buchenwald no era uno de los peores campos. Gran parte de los presos eran políticos o de guerra. Un 76% de los que pasaron por el campo sobrevivieron, incluyendo no sólo Semprún sino futuras luminarias como los Premios Nobel de Literatura Elie Wiesel e Imre Kertesz.

Uno que no sobrevivió Buchenwald fue Misha Defonseca, autor de unas memorias sobre su paso por el campo que resultaron ser ficticias, puesto que nunca había estado allí; fue condenado en 2014 a pagar 22 millones de dólares a su editor. Es curioso que el libro llegara a ser imprimido: la versión de Defonseca era que una manada de lobos salvajes le ayudó a sobrevivir tras su escape.

De hecho, Buchenwald es célebre porque Otto Koch, que comandó el campo durante una temporada (antes de que llegara Semprún), fue ejecutado en 1945 una semana antes de que las tropas estadounidenses llegaran a Buchenwald, por un pelotón de fusilamiento de las SS. El caso, por apropiación indebida e instigación al asesinato de presos, fue promovido por Konrad Morgen, un juez de las SS que insistía en ajustarse meticulosamente a la ley, según la biógrafa de Morgen, Herlinde Pauer-Studer (el artículo es también de pago).

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