Semprún en Buchenwald

(Actualizado el 29 de Mayo de 2019)

Martín Schifino reseña la última biografía de Jorge Semprún (“Ida y vuelta” de Soledad Fox Maura) en el Times Literary Supplement (de pago), sin considerar la posibilidad de que Fox sea pariente del susodicho, que era nieto de Antonio Maura, primer ministro de la monarquía.

En todo caso, la biografía parece tener su interés. Según cuenta Schifino, se mete a fondo en el gran debate sobre Semprún: ¿qué pasó exactamente en Buchenwald, y cómo sobrevivió un año en el campo de concentración? El propio Semprún dio muchas evasivas de las que se alimentó su producción literaria. En ausencia de nuevas pruebas, Fox concluye que es posible que el escritor comunista, de tan buen pedigrí político, recibiera ayuda mediante una llamada del embajador de España en la Francia de Vichy. Schifino añade:

Es seguro que el Partido Comunista, que formaba la burocracia del campo, le protegió. El propio Semprún mantuvo que sólo había sido un burócrata en la oficina Arbeitsstatistik, aunque sus tareas incluían asignar los trabajos en el campo y con ello otorgar una posibilidad de supervivencia (o no). En sus memorias Quel Beau Dimanche! (1980), explica que él y sus compañeros le daban las asignaciones más duras a los presos que estaban demasiado debilitados para sobrevivir de todos modos; pero su testimonio está matizado por otros dos presos de Buchenwald, Robert Antelme y Stéphane Hessel, quienes sostuvieron que los comunistas se protegían unos a otros y dejaban a los demás que se apañaran como pudieran. Fox Maura reconoce que es imposible clarificar lo que ocurrió de verdad.

Buchenwald no era uno de los peores campos. Gran parte de los presos eran políticos o de guerra. Un 76% de los que pasaron por el campo sobrevivieron, incluyendo no sólo Semprún sino famosos de la época como Leon Blum, ex primer ministro de Francia, y futuras luminarias como los Premios Nobel de Literatura Elie Wiesel e Imre Kertesz.

Uno que no sobrevivió Buchenwald fue Misha Defonseca, autor de unas memorias sobre su paso por el campo que resultaron ser ficticias, puesto que nunca había estado allí; fue condenado en 2014 a pagar 22 millones de dólares a su editor. Es curioso que el libro llegara a ser imprimido: la versión de Defonseca era que una manada de lobos salvajes le ayudó a sobrevivir tras su escape.

De hecho, Buchenwald es célebre porque Otto Koch, que comandó el campo durante una temporada (antes de que llegara Semprún), fue ejecutado en 1945 una semana antes de que las tropas estadounidenses llegaran a Buchenwald, por un pelotón de fusilamiento de las SS. El caso, por apropiación indebida e instigación al asesinato de presos, fue promovido por Konrad Morgen, un juez de las SS que insistía en ajustarse meticulosamente a la ley, según la biógrafa de Morgen, Herlinde Pauer-Studer (el artículo es también de pago).

Otro motivo de fama de Buchenwald es que el campo no fue cerrado tras la guerra. De hecho, su administración pasó a manos soviéticas, y siguió siendo utilizado como campo de concentración — para alemanes sospechosos de nazismo, en su mayoría prisioneros de guerra.

Viktor Suvorov (1) estima que 28,000 personas fueron encarceladas por los soviéticos en Buchenwald desde 1945-1950, de las cuales 7,000 (un 25%) murieron, una tasa similar a la registrada durante el periodo nazi. (2)

Las estimaciones de Suvorov sobre las muertes en Buchenwald bajo control soviético pueden quedarse cortas, según algunos autores. Las estimaciones rusas muestran que un total de 122.671 alemanes pasaron por campos controlados por los soviéticos en la zona soviética después del final de la guerra. De este total, 42.889 alemanes murieron, o aproximadamente el 35%.

Es difícil de evaluar si las estadísticas oficiales soviéticas, nunca del todo fiables, subestiman el verdadero número de muertos en los campos dirigidos por los soviéticos. Existen estimaciones estadounidenses de que 240.000 prisioneros alemanes pasaron por campos controlados por los soviéticos, y casi un 40% murieron.

Según estas estimaciones, hubo 60.000 prisioneros en Sachsenhausen, donde 26.143 murieron; 30.600 prisioneros en Buchenwald, donde 13.200 no sobrevivieron; y 30.000 prisioneros en Bautzen, donde 16.700 murieron. (3)

  1. Suvorov, Viktor, The Chief Culprit: Stalin’s Grand Design to Start World War II, Annapolis, Md.: Naval Institute Press, 2008.
  2. En comparación, estima que 250,000 personas fueron encarceladas por los alemanes en Buchenwald desde 1937 hasta 1945. De ese número, Suvorov estima que 50,000 (20%) murieron. Buchenwald, dirigido por los soviéticos, habría tenido una tasa de mortalidad estimada que bajo control nazi, según este análisis.
  3. Naimark, Norman M., The Russians in Germany: A History of the Soviet Zone of Occupation, 1945-1949, Cambridge, Mass. and London: Harvard University Press, 1995.

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