Natalia Ginzburg, ¿la peor lectora de la historia?

Natalia Ginzburg era intelectual. Si uno lee un poco sobre el mundillo artístico italiano del siglo XX, su nombre aparece por todos lados. Es la típica figura que firma un manifiesto contra recortes, está en una fiesta de tal director de cine o un cocktail en el que se presenta tal libro de poesía.

No leo italiano, así que puedo decir poco sobre su contribución como escritora a la literatura de su país. Publicó un saco de libros, casi todos ellos traducidos a lenguas extranjeras, y nadie parece recordarlos mucho. Su página en anglese de Wikipedia tiene sólo un link a un artículo de crítica de su obra y la conclusión que extraigo es más bien negativa. El tipo que se molestó en leer lo que escribía Ginzburg, a todas luces un optimista, no salió muy impresionado. El mayor tema de la obra de Ginzburg, nos explica con cierto ansia, era el aburrimiento.

http://occasionalreview.blogspot.co.uk/2009/01/little-virtues-by-natalia-ginzburg.html

De lo que sí puedo hablar es de su labor como lectora. Ginzburg fue durante muchas décadas uno de los lectores profesionales en Einaudi, la más prominente casa editorial italiana allá por los 1940 y 1950. Como escritora publicada e intelectual impenitente conocida por todos, su opinión era muy relevante.

Su labor como lectora fue, en resumen, destructiva. Fue ella quien recomendó que Einaudi rechazara en 1946 la publicación de una de las dos obras maestras de la literatura italiana del Siglo XX, “Si Esto es Un Hombre”, el relato del horripilante paso de Primo Levi por Auschwitz. Es sorprendente que Ginzburg, cuyo apellido de soltera también era también Levi, encontrara poco interesantes las tribulaciones de un judío en un campo de concentración en Polonia. El libro fue eventualmente publicado en una editorial minúscula, y llegó a la fama por pura casualidad.

Sospecho que la otra gran obra maestra de la literatura italiana del siglo pasado también pasó (casi con toda certeza) por las manos de Ginzburg. “El Gatopardo” de Giuseppe di Lampedusa fue oficialmente rechazado en Einaudi por Elio Vittorini, un ex fascista que estaba tratando de probar sus nuevas credenciales de “compañero de viaje” comunista a otros famosos comunistas de Einaudi, como Italo Calvino y la propia Ginzburg.

“El Gatopardo” fue eventualmente publicada en 1958, un año después de la muerte de Lampedusa, y ha sido votada como la novela del siglo XX en italiano preferida de los lectores. Si alguien tiene pruebas en favor o en contra de mi sospecha sobre el papel de Ginzburg en este caso, me gustaría echarles un vistazo.

ADDENDUM:

Un amigo italiano me comenta en Facebook que mis reflexiones sobre Ginzburg son injustas porque:

a) Fue “sobre todo” Cesare Pavese quien no quiso publicar a Primo Levi en 1946 y

b) Fue Vittorini quien bloqueó la publicación de Il Gattopardo (y no Ginzburg)

Sobre la objeción a): el papel fundamental de Natalia Ginzburg en el rechazo de la obra de Primo Levi está aceptado por los especialistas. El episodio es detallado en una biografía de Levi publicada en 1999 en varios idiomas, entre ellos el italiano, por Myriam Anissimov. Ginzburg también figura como principal responsable del rechazo, como lectora de la obra, en su entrada en la enciclopedia del Jewish Women’s Archive (http://jwa.org/encyclopedia/article/ginzburg-natalia).

Anissimov se metió en un debate con Tony Judt en NYRB sobre su primacía en la revelación del papel de Ginzburg en el rechazo (archivado aquí: http://www.nybooks.com/articles/1999/08/12/justice-to-primo-levi/) Como el ya fallecido Judt –un muy respetable especialista en literatura europea—explicó en su respuesta a Anissimov, el propio Primo Levi no tenía ninguna duda de que Ginzburg había evitado la publicación de su libro, y así lo escribió en sus papeles personales publicados tras su suicidio… por la propia editorial Einaudi. La referencia es Opere, Vol. 1 [Turin: Giulio Einaudi, 1997], p. lxxxiii.

Respecto a la objeción b), ya la traté en el texto original: sé que el rechazo de Il Gattorpardo fue oficialmente firmado por Vittorini. Mi sospecha, para la cual no tengo pruebas pero sí indicios, es que Ginzburg pudo haber tenido un papel también en ese episodio.

Según escribió David Gilmour en un ensayo publicado en el Times Literary Supplement del 19 de Noviembre de 2010, en su nota de rechazo Vittorini acusó a Lampedus–un reconocido anticomunista–de haber escrito una novela “anticuada” y “ensayística” sin concesión alguna al realismo socialista, que no contribuía nada a la “moderna renovación de la literatura” tras la derrota de los fascistas del propio Vittorini en 1945. Después de que Il Gattopardo se publicara por Feltrinelli tras la muerte de Lampedusa, tanto Vittorini como Alberto Moravia (como Vittorini, un ex fascista; como Ginzburg, su amiga personal y compañera de trabajo en Einaudi, comunista durante la posguerra) se quejaron públicamente de su éxito.

En un ensayo en el New York Review of Books, Junio de 2013 (http://www.nybooks.com/articles/2013/06/20/dreams-italo-calvino/), Jonathan Galassi escribe que Calvino confesó sus filias, fobias e intenciones respecto a la literatura italiana en una carta a un admirador: “Trabajo (aparte de en mis propias obras) para que la cultura de mi tiempo pueda moverse en una dirección en lugar de la otra”. Todo lo que leído sobre la vida y obra de Natalia Ginzburg me hace pensar que ella habría suscrito estas palabras sin dudarlo.

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