A qué distancia está uno de Evelyn Waugh

Acabo de empezar la segunda parte de la biografía de Evelyn Waugh escrita por Martin Stannard. Como el primero, es un libro fascinante. Una de sus fascinaciones más peculiares es el hecho de que estoy menos distante del propio Waugh de lo que había pensado.

En las primeras páginas de la segunda parte, Stannard describe un breve encuentro de Waugh con Tom Burns, un literato y editor británico (de madre chilena) que mantuvo una buena relación con Waugh durante décadas, lo que es un éxito no despreciable dado que Waugh era un esnob frecuentemente insoportable, además del autor de la mejor novela en inglés del siglo XX: la trilogía Officers and Gentlemen en que ficcionaliza su accidentada experiencia en la Segunda Guerra Mundial.

Burns fue uno de esos personajes que podrían aparecer en las memorias de Muggeridge que describo aquí. Durante la Segunda Guerra Mundial, mientras Waugh hacía de patético comando por el Mediterráneo…

 

…Burns estuvo varios años en Madrid, donde conoció a una hija del famoso doctor Gregorio Marañón, con la que se casó y tuvo varios hijos. Trabajó en España como asistente de prensa del embajador británico en España, Samuel Hoare. Este diplomático era un personaje también  interesante; en sus memorias del periodo, describe así a Franco:

 «Vi lo suficiente en él (Franco) y en quienes le rodeaban para comprender que lo único que nos unía era nuestro común deseo de mantener a España fuera de la guerra»

 Volviendo a Burns, resulta que he tenido cierta relación de trabajo con uno de sus hijos, Tom Burns Marañón, afinado articulista y profesional de la comunicación al que he visto en varias ocasiones: la más curiosa el año pasado, un día en que volvía con mis dos hijos a Madrid en el autocar entre Guadarrama y Madrid y resultó que Tom había cogido un asiento en el mismo autocar justo en la parada anterior, en un urbanización que se llama El Peñón a cuyas fiestas yo acudía con frecuencia durante mi adolescencia.

 Nunca habría pensado que mi relación con Waugh era tan estrecha: yo conozco a Burns Marañón, que conocía a su padre que conocía a Waugh. De las arenas de Libia a la sierra de Madrid. Creo que este tipo de contacto más cercano de lo que uno creería puede ocurrir con bastante frecuencia.

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